Por: Agustín Garzón Carbonell (CNEA)

Cuando leo u oigo las campanas que suenan provenientes del cuarto poder mundial, es decir, de los medios de prensa (en este caso los hegemónicos), o de las personas que repiten como un eco, conscientes o inconscientemente, por ejemplo, que en Cuba y otros países, cuyos gobiernos no agradan a los jueces “mundiales” de los Derechos Humanos, se violan sistemáticamente estos, pienso  que es bueno contrastar realidades de ambas partes: de los que juzgan y de los que son juzgados, para tratar de arrojar luz sobre el asunto, tratando se ser justos y fieles a la verdad.

El tema de los Derechos Humanos cada vez preocupa más, y por consiguiente es muy tratado a nivel mundial. Sin embargo, también durante años se ha venido utilizando por parte de los países de los ciertos gobiernos occidentales, encabezados por EE.UU y secundados por algunos de Europa, con total hipocresía, para decidir qué gobiernos los respetan y cuáles no. Para ello se utiliza un doble rasero: los países que más los violan dentro y fuera de sus fronteras son los que más juzgan a otros.

Según la ONU, los Derechos Humanos son aquellos que toda persona, sin importar su raza, sexo, etnia, lengua, nacionalidad o religión posee como derechos inherentes desde su nacimiento. Incluyen el derecho a la vida, a la libertad o a la no esclavitud ni a torturas. Estos pueden dividirse en dos tipos fundamentales: los derechos civiles y políticos y los derechos económicos sociales y culturales.

En Cuba las personas se mueven por todo el país, a cualquier hora. Todo el mundo es igual ante la ley (no importa su raza, su género o credo), se juzga al que comete un delito. Aquí en Cuba coexisten un sinnúmero de creencias religiosas y las personas las practican y lo evidencian en cualquier lugar, sin que nadie les diga nada. Por otra parte, todos los ciudadanos, mayores de 16 años, que tengan salud mental y no estén presos votan siempre en las elecciones del Poder Popular desde sus circunscripciones, donde eligen por voto directo y secreto a sus representantes en la Asamblea Municipal, Provincial y Nacional. Aunque se debe continuar perfeccionando, existen movimientos originados en el máximo nivel de gobierno para proteger a las mujeres y a las minorías de todo tipo. En nuestro país no existen la tortura, las desapariciones ni los tratos crueles y degradantes. Tampoco existen la esclavitud y el trabajo forzoso, la detención o prisión arbitraria, la discriminación y la apología del odio racial o religioso.

Invito a los que mienten deliberadamente en las redes sociales con relación a estas situaciones que si consideran que esto que publico es mentira, que presenten un caso, uno solo bien documentado de tortura, maltrato, asesinato por parte del Estado Revolucionario Cubano. Con datos que puedan demostrar sólidamente.

Por otra parte, los derechos económicos sociales y culturales incluyen el derecho a trabajar en unas condiciones justas y favorables; El derecho a la protección social, a un nivel de vida adecuado y al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental. El derecho a la educación y a gozar de los beneficios derivados de la libertad cultural y el progreso científico. Todo el mundo sabe que en nuestra Isla tenemos muchas carencias materiales, que la “floreciente” economía que heredamos de los gobiernos entreguistas y serviles era solo para una minoría alrededor del poder, y lo que sí había era un espejismo que cegaba los ojos de los que lo miraban, sin interesarles la situación del campesinado, de la clase obrera, etc. Olvidan que en algún momento fuimos un paraíso para la mafia y un infierno para el cubano honrado.

Aun con lo heredado, y sin negar los errores que hemos cometido, la Revolución ha luchado fuertemente para ofrecerle trabajo al pueblo, para protegerlo socialmente, y diversificar su cultura, sin dejar de lado el disfrute y la recreación. El gobierno y el Partido admiten que tenemos muchos problemas internos, que nos lastran, los cuales se han ido acumulando con el tiempo. PERO ¡CUANTO SE HUBIERA PODIDO HACER SIN TANTAS TRABAS DESDE FUERA! Los que atacan, ¿por qué no se suman a la lucha por eliminar el bloqueo a Cuba? Déjennos ser, y luego de un tiempo vean si pueden decir que este país y su modelo son fallidos. No hay mayor violación de los Derechos Humanos más grande que el bloqueo genocida contra todo un pueblo por pensar diferente.

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